Interletral, L'apprentissage interactif de la linguistique et de la littérature
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1.3. Tipologías discursivas

Raymond Queneau, Ejercicios de estilo, 1947 (ejemplo que ilustra las tipologías discursivas y la transformación de un mismo relato).

Ejercicios de estilo de Raymond Queneau (1947) es una obra fundamental para comprender las tipologías discursivas.

En esta obra, Queneau narra una misma anécdota trivial de 99 maneras diferentes, demostrando cómo la elección del tipo de discurso y del registro lingüístico transforma radicalmente la manera en que se cuenta una historia.

El relato básico es simple: el narrador observa a un joven con un sombrero peculiar en un autobús que se pelea con otro pasajero, luego el joven se sienta en un asiento libre. Dos horas más tarde, el narrador vuelve a ver al mismo joven recibiendo consejos sobre su vestimenta.

A continuación presentamos una selección de ejercicios traducidos por Antonio Fernández Ferrer que ilustran diferentes tipos de discurso:

Raymond Queneau, Ejercicios de estilo


NOTACIONES

En el S, a una hora de tráfico. Un tipo de unos veintiséis años, sombrero de fieltro con cordón en lugar de cinta, cuello muy largo como si se lo hubiesen estirado. La gente baja. El tipo en cuestión se enfada con un vecino. Le reprocha que lo empuje cada vez que pasa alguien. Tono llorón que se las da de duro. Al ver un sitio libre, se precipita sobre él.

Dos horas más tarde, lo encuentro en la plaza de Roma, delante de la estación de Saint-Lazare. Está con un compañero que le dice: "Deberías hacerte poner un botón más en el abrigo." Le indica dónde (en el escote) y por qué.

RELATO

Una mañana a mediodía, junto al parque Monceau, en la plataforma trasera de un autobús casi completo de la línea S (en la actualidad el 84), observé a un personaje con el cuello bastante largo que llevaba un sombrero de fieltro rodeado de un cordón trenzado en lugar de cinta. Este individuo interpeló, de golpe y porrazo, a su vecino, pretendiendo que le pisoteaba adrede cada vez que subían o bajaban viajeros. Pero abandonó rápidamente la discusión para lanzarse sobre un sitio que había quedado libre.

Dos horas más tarde, volví a verlo delante de la estación de Saint-Lazare, conversando con un amigo que le aconsejaba disminuir el escote del abrigo haciéndose subir el botón superior por algún sastre competente.

CARTA OFICIAL

Tengo el honor de informar a usted acerca de los hechos siguientes de los cuales he podido ser testigo tan imparcial como horrorizado

Esta misma mañana, hacia el mediodía, me encontraba en la plataforma de un autobús que subía por la calle de Courcelles en dirección a la plaza de Champerret. Dicho autobús iba completo; incluso más que completo, me atrevería a decir, porque el cobrador lo había sobrecargado con varios solicitantes, sin razón admisible y movido por una benevolencia exagerada que le llevaba más allá de los límites marcados por los reglamentos y que, por consiguiente, rozaba la indulgencia. A cada parada, las idas y venidas de los viajeros que bajaban y subían no dejaban de provocar cierto atropellamiento que incitó a uno de los viajeros a protestar, mas no sin timidez. Debo decir que éste fue a sentarse en cuanto surgió la posibilidad de ello.

Añadiré a mi breve relación esta addenda: tuve la oportunidad de observar a dicho viajero algún tiempo después en compañía de un personaje que no he podido identificar. La conversación entablada animadamente entre ambos parecía referirse a cuestiones de naturaleza estética.

Dadas las mencionadas condiciones, le ruego a Vd. tenga a bien indicarme las consecuencias que debo extraer de estos hechos, así como la actitud que, a la vista de ello, considere usted correcto que adopte en cuanto al comportamiento de mi vida subsecuente.

En espera de su respuesta, le reitero a Vd. el testimonio de mi mayor y siempre atentísima consideración.

PROPAGANDA EDITORIAL

En su nueva novela, tratada con el talento que le caracteriza, el célebre novelista X, a quien debemos ya tantas obras maestras, se ha esmerado en presentar únicamente personajes muy matizados que se mueven en una atmósfera comprensible para todos, grandes y chicos. La intriga gira, pues, en torno al encuentro en un autobús del héroe de esta historia con un personaje bastante enigmático que se pelea con el primero que llega. En el episodio final, se ve a ese misterioso individuo escuchando con la mayor atención los consejos de un amigo, modelo de elegancia. El conjunto produce una sensación encantadora que el novelista X ha cincelado con notable fortuna.

INTERROGATORIO

— ¿A qué hora pasó ese día el autobús de la línea S de las 12 y 23, en dirección puerta de Champerret?

— A las 12 y 38.

— ¿ Había mucha gente en el autobús de la línea S supradesignado?

— Cantidad.

— ¿Qué percibió Vd. de particular en él?

— Un individuo que tenía un cuello muy largo y un cordón alrededor del sombrero.

— ¿Era tan singular su comportamiento como su aspecto y anatomía?

— En principio, no; era normal, pero acabó por probarse que era el de un ciclotímico paranoico ligeramente hipotenso en un estado de irritabilidad hipergástrica.

— ¿En qué se tradujo eso?

— El individuo en cuestión interpeló a su vecino con un tono llorón, preguntándole si le pisoteaba adrede cada vez que subían o bajaban viajeros.

— ¿Estaba fundamentado este reproche?

— Lo ignoro.

— ¿Cómo acabó el incidente?

— Con la huida precipitada del joven, que fue a ocupar un sitio libre.

— ¿Tuvo este incidente alguna consecuencia?

— Menos de dos horas más tarde.

— ¿En qué consistió esta consecuencia?

— En la reaparición de este individuo en mi camino.

— ¿Dónde y cómo volvió a verlo?

— Pasando en autobús delante de la plaza de Roma.

— ¿Qué hacía él allí?

— Recibía consejos sobre su vestimenta

SONETO

Subido al autobús, por la mañana,
Entre golpe, cabreo y apretón,
Me encuentro con tu cuello y tu cordón,
Lechuguino chuleta y tarambana.

De improviso y de forma un tanto vana,
Gritando que te ha dado un pisotón,
Provocas a un fornido mocetón
Que por poco te zurra la badana.

Y vuelvo a verte al cabo de dos horas
Discutiendo con otro pisaverde
Acerca del gabán que tanto adoras.

Él critica con saña que remuerde;
Tú te enojas, fastidias y acaloras
Y, por toda respuesta, exclamas: «¡Merde!»

TELEGRÁFICO

BUS ABARROTADO STOP JOVEN CUELLO LARGO SOMBRERO CORDÓN APOSTROFA VIAJERO DESCONOCIDO SIN PRETEXTO VALIDO STOP PROBLEMA DEDOS PIES ESTRUJADOS CONTACTO PRESUMIBLEMENTE. ADREDE STOP JOVEN ABANDONA DISCUSIÓN POR SITIO LIBRE STOP CATORCE HORAS PLAZA ROMA JOVEN ESCUCHA CONSEJOS INDUMENTARIOS COMPAÑERO STOP DESPLAZAR BOTÓN STOP FIRMADO ARCTURUS

Análisis

Analice el texto que acaba de leer a partir de las nociones estudiadas en el capítulo 1.3

Écoutez l'analyse qui vous est proposée.