Interletral, L'apprentissage interactif de la linguistique et de la littérature
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1.8. El discurso argumentativo

George Orwell, Rebelión en la granja, 1945, capítulo I (ejemplo magistral del discurso argumentativo y la retórica persuasiva).

En Granja Manor, una hacienda de Inglaterra cuyo propietario es el señor Jones, viven gallinas, gansos, patos, palomas, cerdos, gatos, perros, caballos, cabras, burros, ovejas y vacas.

Jones pasa más tiempo emborrachándose que ocupándose de sus animales. El viejo Mayor, un cerdo de doce años al que todos en la granja aprecian mucho, convoca una noche a todos los animales y pronuncia ante ellos un discurso que constituye un ejemplo excepcional de argumentación persuasiva.

En este discurso, Mayor emplea diversas estrategias retóricas: apela a la emoción, construye un enemigo común, utiliza ejemplos concretos, establece contrastes, formula preguntas retóricas y concluye con un llamado a la acción. A continuación se presenta el discurso completo:

George Orwell, Rebelión en la granja


—Camaradas, ya han oído hablar del extraño sueño que tuve anoche. Pero de eso hablaré más adelante. Antes de nada, les tengo que decir otra cosa: yo no creo, camaradas, que vaya a estar con ustedes muchos meses más. Pero, antes de morir, siento que mi deber es transmitirles la sabiduría que he adquirido. He tenido una vida larga, con mucho tiempo para pensar mientras estaba solo en mi chiquero, y creo que puedo decir que entiendo la naturaleza de la vida en esta tierra tan bien como cualquier otro animal vivo. Sobre esto es sobre lo que quiero hablarles.

"Díganme, camaradas, ¿cuál es el sentido de esta vida nuestra? Afrontémoslo: nuestras vidas son miserables, laboriosas y cortas. Desde que nacemos, únicamente se nos da la cantidad de comida justa para mantenernos con vida, y los que estamos capacitados para trabajar estamos obligados a hacerlo hasta agotar el último átomo de nuestras fuerzas. En el mismo instante en que ya no somos de utilidad, nos sacrifican con horrible crueldad. Ningún animal en Inglaterra sabe qué es la felicidad o el ocio después de tener más de un año. Ningún animal en Inglaterra es libre. La vida de un animal es miseria y esclavitud: esa es la pura verdad.

"Pero ¿esto es simplemente parte del orden natural de las cosas? ¿Se debe a que esta tierra nuestra es tan pobre que no puede ofrecer una vida decente a aquellos que la habitan? No, camaradas, ¡mil veces no! El suelo de Inglaterra es fértil, su clima es bueno, es capaz de proporcionar alimento en abundancia a un número enormemente mayor de animales de los que ahora habitan en ella. Esta, nuestra granja, podría albergar a una docena de caballos, veinte vacas, cientos de ovejas, y todos ellos podrían vivir con una comodidad y una dignidad que actualmente serían casi imposibles de imaginar para nosotros. ¿Por qué entonces seguimos en estas condiciones miserables? Porque casi todo el producto de nuestro trabajo nos lo roban los seres humanos. Ahí, camaradas, está la respuesta a todos nuestros problemas. Se resume en una sola palabra: el hombre. El hombre es nuestro único auténtico enemigo. Si se elimina al hombre de este sistema, la causa fundamental del hambre y el exceso de trabajo quedará eliminada para siempre.

"El hombre es la única criatura que consume sin producir. No da leche, no pone huevos, es demasiado débil para jalar el arado, no puede correr lo suficientemente rápido para atrapar conejos. Sin embargo, es dueño y señor de todos los animales. Los pone a trabajar, les devuelve lo justo para que no se mueran de hambre, y se queda con el resto. Nuestro trabajo cultiva la tierra, nuestro estiércol la fertiliza y, sin embargo, no hay ninguno de nosotros que posea algo más que su piel desnuda. Las vacas que veo ante mí, ¿cuántos miles de litros de leche han dado durante este último año? ¿Y qué ha pasado con esa leche, que se debería haber usado para criar terneros robustos? Cada gota ha ido a parar a las gargantas de nuestros enemigos. Y las gallinas, ¿cuántos huevos han puesto en este último año, y cuántos de esos huevos se convirtieron en pollitos? El resto ha ido al mercado para que Jones y sus hombres consigan dinero. Y tú, Trébol, ¿dónde están esos cuatro potros que pariste, que deberían haber sido el apoyo y el orgullo de tu vejez? Cada uno fue vendido al año de nacer: nunca volverás a ver a ninguno de ellos. A cambio de tus cuatro partos y todo el trabajo que has hecho en los campos, ¿qué has recibido, aparte de las raciones mínimas y tu establo?

"Y ni siquiera las miserables vidas que llevamos pueden alcanzar su duración natural. En cuanto a mí, no me quejo, porque soy uno de los afortunados. Tengo doce años y he tenido más de cuatrocientos hijos. Así es la vida natural de un cerdo. Pero ningún animal escapa al cruel cuchillo al final. Ustedes, lechones que tengo sentados frente a mí: cada uno de ustedes gritará con todas sus fuerzas en el matadero dentro de un año. A ese horror debemos llegar todos: vacas, cerdos, gallinas, ovejas. Todos. Incluso los caballos y los perros no tienen mejor destino. Tú, Boxeador, el mismo día que esos grandes músculos tuyos pierdan la fuerza, Jones te venderá al matancero, que te rebanará la garganta y te hervirá para servir de alimento a los sabuesos. En cuanto a los perros, cuando envejecen y se quedan sin dientes, Jones les ata un ladrillo al cuello y los ahoga en el estanque más cercano.

"¿No está claro entonces, camaradas, que todos los males de esta vida nuestra tienen su origen en la tiranía de los seres humanos? Solo hay que deshacerse del hombre, y todo el fruto de nuestro trabajo sería nuestro. Casi de la noche a la mañana podríamos ser ricos y libres. ¿Qué debemos hacer, entonces? Trabajar día y noche, en cuerpo y alma, para derrocar a la raza humana. Ese es mi mensaje para ustedes, camaradas: ¡Rebelión! No sé cuándo vendrá esa rebelión, puede ser en una semana o dentro de cien años, pero sé, con la misma seguridad que veo esta paja bajo mis patas, que tarde o temprano se hará justicia. Concéntrense en eso, camaradas, durante lo poco que les queda de vida. Y, sobre todo, transmitan este mensaje mío a los que vengan después de ustedes, para que las futuras generaciones continúen la lucha hasta que se alcance la victoria.

"Y recuerden, camaradas, que su propósito nunca debe flaquear. Ningún argumento debe desviarlos de su camino. Nunca escuchen cuando les digan que el hombre y los animales tienen un interés común, que la prosperidad de uno es la prosperidad de los otros. Todo eso es mentira. El hombre no sirve a los intereses de ninguna criatura excepto a los suyos propios. Y, entre nosotros, los animales, que haya una perfecta unidad, una perfecta camaradería en la lucha. Todos los hombres son nuestros enemigos. Todos los animales son camaradas.

Análisis

Analice el texto que acaba de leer a partir de las nociones estudiadas en el capítulo 1.8

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